Leonardo Da Vinci es considerado arquetipo del hombre de Renacimiento, genio universal y uno de los mayores inventores y artistas de la Historia. Fue a la vez pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, artista, botánico, científico, escritor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista.
Leonardo fue un adelantado a su tiempo, pero la mayoría de sus proyectos no llegaron a fabricarse, debido a que eran irrealizables en esa época. Como científico, hizo progresos en el campo de la anatomía, la óptica, la ingeniería civil o la hidrodinámica.
Pero es sin duda su faceta como pintor la más conocida, pues La Última Cena, La Gioconda o El hombre de Vitrubio son sus obras más célebres.
Los estudios de Leonardo en ciencias e ingeniería, fueron registrados en sus diarios y cuadernos, y suponen una auténtica herencia intelectual del Renacimiento. Su método de estudio se basaba principalmente en la observación y realizó grandes avances en anatomía y medicina, avances para una sociedad, y sobre todo para una Iglesia católica, que todavía no estaba preparada.
En cuanto a la técnica, Da Vinci es considerado un precursor de las máquinas modernas. Entre sus invento destacan las bombas hidraúlicas, los mecanismo de manivela, los cañones de vapor, los autómatas, el automóvil, la calculadora, la escafrandra con casco...
También se interesó en el tratamiento de los metales, especialmente en el oro.
Una de sus grandes fascinaciones fue el vuelo, proyectando sus famosas “máquinas voladoras”, antecedentes de los primeros helicópteros, aladeltas o paracaídas.
Por desgracia muchos de sus estudios se han perdido.